Acaso pudiera advertir
tu presencia niña
para decirle a tus
años que lo intenten
que has de saber que
este loco inalterable
permanece de bellas y simples cosas.
Acaso pudiera decirle a tu risa
que es mi risa y la de todos.
II
Que te observo, que te deletreo
en cada momento
que de tu voz y la mía
van bajando pequeños
mundos infinitos y transparentes.
Son contadas veces en que veo
a este individuo en esos
ojos de niña coqueta
y en que compruebo
que la vida tiene más
sentido si tu me acompañas
a vivirla.
Si ese caminar simple
en una calle con historia
puede más que todo el
ímpetu de mi adolescencia
es porque tu compañía
determina mi pasión
y renueva a esos árboles
cansados de dar excusas.
III
Si un día te despiertas
y compruebas al fin
que soy aquel ser al
que has esperado
todo este tiempo,
sólo pido una señal
no demasiado frágil
para ir a tu encuentro
y quedarme para siempre
anclado en esos labios.
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