Al reflejo de tus manos en la fuente
Al parpadeo del polen en tu almohada
O quizás a tu virtud en silencio
Le escribo a nuestra complicidad
A los días volátiles y meridianos
A cada una de mis esperas
Incluso a las que nunca vendrán.
Le escribo a tus advertencias
A tus miedos de pequeña
A lo que escondes cuando miras
Y a ese beso tuyo
Que es como la vida.
Le escribo a nuestro país
A tus obsesiones de mañana
A los periódicos viejos
A cosas sin mucho sentido.
Le escribiré cuando se haya ido
A los versos desnudos
A los años transcurridos
A tu regreso imprevisto
Una tarde durante un otoño.
