Es el dilema de pensar o dormir
lanzar las redes o subir escaleras contigo
mirar estrellas o esperar barcos fantasmas
creer en el azar o en el destino.
Si mañana supiera solamente
aquello de cierto que tiene el hoy
o si del ayer nunca olvidara
lo que mañana necesitaré
navegaría los zurcos del otoño,
silbando la esperanza invulnerable
dibujada en los murales comunistas,
en que tu pelo es libre
y el viento se lo confiesa todo
al fin y al cabo de hornos.
